Aveces no hay nada
Supongo que hay días en los que no hay nada que decir, nada que hacer y nada que intentar, y no precisamente por no tener ganas sino porque simplemente no hay nada, y creo que deberíamos disfrutar esos días sin un ápice de culpa, disfrutar de simplemente ser, de simplemente estar... lo sé suena extraño hablar de "disfrutar" pero, creo que si por lo menos comienzo a formar la idea aún sin sentirla, quizá un día, solo quizá se vuelva un poco real.
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